Foto: Grupo de migrantes cerca de Los Ébanos, Texas (2019). Fuente: U.S. Border Patrol

El triunfo electoral de Donald Trump se explica por factores internos de Estados Unidos, especialmente la economía, la inmigración y la percepción de que el gobierno había perdido control sobre ciertos problemas.

Aunque varios indicadores económicos eran fuertes, muchos votantes sentían que el costo de vida —alimentos, vivienda y seguros— había subido demasiado. A esto se sumaba una desconfianza creciente hacia la clase política tradicional en Washington.

En ese contexto, la inmigración terminó convirtiéndose en uno de los temas más influyentes en la opinión pública y en la campaña electoral.

Durante la presidencia de Joe Biden, Estados Unidos enfrentó uno de los mayores flujos migratorios de su historia reciente. La migración aumentó en todo el hemisferio por múltiples razones. Por ejemplo: la crisis económica y política en países como Venezuela, Cuba y Haití, las consecuencias sociales de la pandemia y las redes de tráfico de personas que incentivaban el viaje hacia el norte.

Biden intentó manejar la situación con distintas medidas, como la entrada condicional (parole humanitario) para Cuba, Nicaragua, Venezuela y Haití si contaban con un patrocinador con ingresos suficientes. También, se estableció cooperación con México y otros países, y se desarrolló la aplicación CBP One para gestionar citas con inmigración desde fuera del país.

No obstante, el programa de entrada condicional enfrentó problemas. En 2024, el gobierno tuvo que suspender temporalmente nuevas solicitudes después de detectar miles de patrocinadores fraudulentos que usaban números de seguro social falsos, identidades repetidas o redes organizadas para presentar múltiples casos.

Aunque el objetivo de la entrada condicional era permitir la llegada de manera legal y reducir los cruces ilegales, la suspensión alimentó críticas políticas y reforzó entre muchos votantes la idea de que el sistema migratorio estaba siendo abusado y que el gobierno no tenía control sobre el proceso.

La percepción pública también se formó por lo que la gente veía con frecuencia en medios y redes sociales. Videos de grandes grupos cruzando la frontera circularon ampliamente y varias ciudades estadounidenses dijeron que sus sistemas de refugios estaban bajo presión.

Ciudades como Nueva York, Chicago y El Paso declararon emergencias por el aumento de migrantes que necesitaban alojamiento y servicios.

Además, algunos gobernadores de estados fronterizos conservadores enviaban deliberadamente autobuses con migrantes a ciudades demócratas del norte, lo que hizo que el tema se volviera más visible y polarizante en todo el país.

Otro factor influyente fue el impacto mediático de algunos crímenes cometidos por recién llegados. Cada uno de esos casos recibió gran cobertura en televisión y redes.

Aunque varios estudios en Estados Unidos han encontrado que los inmigrantes, cometen menos delitos que los nacidos en el país, la cobertura mediática de algunos casos individuales tuvo un efecto político fuerte.

La combinación de imágenes de cruces masivos, la presión sobre ciudades, el fraude de patrocinadores en el programa de entrada condicional, la cobertura intensa de ciertos crímenes y un discurso político cada vez más extremista creó la sensación de que la frontera estaba fuera de control.

Ese sentimiento —más que una sola política específica— ayudó a convertir la inmigración en uno de los temas centrales de la elección. En ese ambiente, los candidatos que prometían medidas fronterizas más duras obtuvieron una ventaja política, lo que contribuyó al regreso de Trump al poder.

En conclusión, muchos estadounidenses ya enfrentaban tensiones por la percepción del manejo de la economía y la inflación durante la presidencia de Biden.

En ese clima político, las redes de tráfico humano, que prometían una vida mejor en el norte, contribuyeron involuntariamente a la victoria de Trump.

Y peor aún, muchos migrantes no pudieron ajustar su estatus antes del cambio de gobierno y fueron deportados. En medio del clima de histeria, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) también ha detenido a ciudadanos estadounidenses.

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